En la siguiente jugada, el jugador número 3 recupera el balón e inmediatamente después, lo pierde.
A juicio de los oficiales de mesa, no obtiene control de balón, pero a juicio de los árbitros sí. En el intervalo de tiempo entre que los árbitros indican su decisión a los oficiales y los oficiales reaccionan, el jugador nº 35 negro se ve forzado a lanzar el balón porque el reloj de lanzamiento indica que queda un segundo, cuando en realidad le quedan todavía 24 segundos.